Hoy hay muchos modelos de ser abuela, las hay adultas como adultas mayores, ejerciendo un trabajo remunerado económicamente y/o siendo cuidadora familiar, ayudando a los hijos/as en la crianza de los nietos/as pero también delimitando tiempo y espacios propios para realizaciones personales, como cursos, talleres, actividades recreativas, disfrutando de la vida en pareja e incluso de nuevos noviazgos.
Natália Muñiz *
“Antes, todas las pautas de conducta giraban alrededor de la abuelidad. En la actualidad, en esta sociedad que cambió los roles, objetivos, procesos y procedimientos a los abuelos/as podemos verlos en dos roles: como personas mayores y como abuelos/as”, señaló la doctora en Psicología Silvia Gelvan de Veinstein al ser consultada por este diário.
Al respecto, la docente e investigadora (y abuela orgullosa de sus nietas y nieto) explicó: “Por un lado tenemos abuelas que son cuidadoras porque ayudan a sus hijos/as y es una situación que viene desde hace tiempo, una generación que ayuda a cuidar a los/as descendientes. Por otro lado, tenemos abuelas activas, que llevan de paseo, muestran otro mundo de juegos -recuperando juegos tradicionales – y también aprenden tecnología, estas son las abuelas de la recreación. Pero también hay otra clase, las abuelas de los/as adolescentes que son las de la mediación porque ven como padres/madres e hijos/as se tironean y ellas median” en los conflictos familiares.
Además señaló que las mayores son un apoyo importante para sus hijos/as “quienes tienen las mismas crisis que los/as jóvenes, porque llegan a los 40 años y siguen teniendo problemas laborales y económicos, por lo que siguen siendo padres/madres, y se suma la abuelidad”.
A la vez, la profesional indicó que las mujeres mayores “están teniendo una vida más activa, con nuevos aprendizajes porque siempre se reproducen las conexiones cerebrales, hay nuevas actividades y oportunidades para ellas y también disfrutan de estar en pareja y de la sexualidad, sobre todo del erotismo”.
Múltiples actividades
“Si antes las abuelas estábamos en un lugar y en un rol, ahora podemos fluir como ser y no estar encasilladas. La movilidad de la sociedad y los cambios (de roles, modelos) favorecieron a las mujeres mayores”, sostuvo la especialista.
Sin embargo aclaró que “la generación del medio es la que está más golpeada, quienes rondan entre los 40 y los 55 años, porque tienen el embate de los hijos/as preadolescentes y adolescentes, no pueden tomar los modelos de los padres porque es otra época y tienen todos los peligros de quedar fuera del sistema laboral”.
En este marco destacó que los/as mayores “tienen múltiples actividades para continuar”, como por ejemplo cursos, talleres y paseos en centros de jubilados/as y pensionados/as, universidades de tercera edad, organismos oficiales y no gubernamentales, donde la mayoría de las actividades son gratis o a bajo costo, y se dan la chance de “enamorarse de la vida y de sí mismo”.
“Ahora tenemos otros planteos, en vez de ser solo transmisores de cultura hoy los abuelos/as somos los nuevos modelos del no miedo a envejecer”, remarcó Gelvan.
Los hallazgos
Respecto a las abuelas, la doctora en Psicología afirmó que “se están recobrando un montón de hallazgos, como por ejemplo, el cuidado de la estética en la madurez”.
“La abuela puede contar cuentos, comunicarse por chat con sus nietos/as, mandar mensajes de texto, escuchar y preguntar a los/as jóvenes, sentarse a ayudarlos/as en los deberes, llevarlos/as de paseo, mostrarles las bellezas históricas del pasado y abrirse al asombro junto con los chicos/as a lo que se viene en el futuro”, aseguró la profesional.
Y destacó: “Las abuelas de antes tenían un regazo para sentar y mecer a los nietos/as; hoy, aparte de mecerlos se los/as sienta en el regazo, juegan con la computadora y sino los/as lleva de paseo en el auto o en colectivo”, aseguró.
También disfrutan de la sexualidad
La doctora en Psicología Silvia Gelvan de Veinstein destacó que las adultas mayores -abuelas o no- “están teniendo una vida más activa” que las mujeres mayores de décadas atrás. Hoy se animan a retomar proyectos postergados, a encarar nuevos, descubrir potencialidades, establecer límites como cuidadoras familiares para preservar un espacio propio, ampliar las redes sociales, y volver a enamorarse.
“Las mayores disfrutan de estar en pareja, de la sexualidad y sobre todo del erotismo”, señaló la profesional y diferenció: “La sexualidad tiene que ver con el contacto corporal ligado a la genitalidad y puede tener o no altibajos. El erotismo es lo que mi madre de 96 años llama ‘las cosquillas del cuerpo y con la vida’ que van a seguir siempre, es cada parte de nuestro cuerpo y sentidos, hay erotismo en tocar, en la ternura, en sentirse mirado y mirar”.
“Hoy nos damos la posibilidad de cuidar nuestra estética, de usar colores y ropa que antes era considerada muy juvenil. Muchas mujeres mayores están tan bellas que se ponen de novia, incluso con hombres más jóvenes”, destacó.
Cuestión de actitud
“Las mayores que superaron esos prejuicios de creer que no podían o ya no tenían sexualidad (por el solo hecho de cumplir años) y recobraron toda su posibilidad erótica y hasta sexual, y les viene muy bien un hombre joven -remarcó. No han renunciado a la sexualidad, tienen una cuota de erotismo, de asombro ante la vida, de contacto, ternura, experiencia y eso las hace muy atractivas”.
Al respecto la especialista indicó que “no nos asombremos que una abuela que va con sus nietos adolescentes se la confunda con la mamá, pero más que nada por su actitud, sus ganas ante la vida”.
Acerca si en la familia hay algún tipo de resistencia a las nuevas parejas en la vejez -porque en la cultura machista era aceptada la sexualidad del hombre mayor, incluso con mujeres más jóvenes, pero no así en las mujeres mayores-, Gelvan sostuvo que “ya no hay problemas, incluso se casan y los hijos/as aceptan estas nuevas experiencias porque ellos/as mismos se han movilizado, hoy la familia no está unida por el lazo de obligación sino por el lazo de amor, y si se las ve bien en pareja, mejor”.
“Son dos manos que se unen y no importa ni la edad ni el sexo, hoy se está más abierto a otras formas del amor. Los/as mayores no tienen la fantasía romántica, no se idealiza, sino que se realiza, la viven. En la juventud hay más enamoramiento, ese investir al otro de la fantasía de lo que uno quiere que el otro sea. En la edad mayor hay más amor, el otro es tal cual la esencia que yo conozco y no le pido que sea otro sino que lo acepto y lo amo auténtico”.
* Natalia Muniz – Redactora especializada, Diario Popular. Licenciada en Periodismo. Curso de Postgrado Gerontología Social. Acesse Aqui
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